domingo, 2 de octubre de 2011

IDIOTA


 
La palabra idiota proviene del griego ιδιωτης (idiotes). Esta palabra la utilizaban los antiguos griegos para referirse a aquel que no se ocupaba de los asuntos públicos, sino sólo de sus intereses particulares.

La raíz de idiota es ιδιος (ídios) que viene a significar solo, aislado y, en algunos casos, particular y privado.  Esta raíz la encontramos también en palabras castellanas como "idioma" o  "idiosincrasia".

          En la Atenas del siglo V a.C., período álgido de la democracia ateniense, el término ιδιωτης va adquiriendo un matiz despectivo, pues se consideraba mal que alguien se mantuviera apartado de esos asuntos públicos que iban a gestionar su vida. La participación política se consideraba un deber inexcusable. En cierto sentido faltar a ese deber era incomprensible para muchos atenienses, pues pensaban que la vida política beneficiaba a todos, diferenciaba verdaderamente al ciudadano del bárbaro; y, además, el Estado ayudaba a ejercerla si había dificultades económicas. En Atenas existían las "liturgías" o subvención que el Estado daba por asistencia y participación y que sacaba de los altos impuestos que imponía a sus ciudades sometidas y aliadas.

Sea como fuere el término idiota acabó adquiriendo el valor de alguien un poco tonto e ignorante, que renuncia (por voluntad propia o incapacidad personal) a ocuparse de la política que le afecta. Es así como el término prestado al latín ya ha adquirido el sentido de alguien zafio, ignorante, burdo y sin instrucción durante el imperio romano.

Este es el significado que conserva durante toda la Edad Media, aunque en la Edad Media el idiota es además el que no cree en Dios.


          En el S. XVII la medicina francesa establece una clasificación de las deficiencias psíquicas o retrasos mentales, y utiliza el término "idiota", al igual que lo hace con el vocablo latino "imbécil", para denominar uno de los grados de minusvalía psíquica. De ahí sus acepciones como enfermedad mental recogidas en los diccionarios.



No obstante, como todos sabemos, hoy día idiota y también imbécil, se ha convertido en un insulto que hace referencia a las escasas dotes mentales del insultado.

 

1 comentario:

  1. Por eso los políticos no son idiotas; porque les gusta el dinero de todos.

    ResponderEliminar